Cansado de buscar un alma
Semejante a la mía;
Encontré la calma
Sintiendo tu agonía.
Ahora danzo
Al ritmo de tu llanto;
Cuando alcanzo
La máxima nota de mi canto,
Me hallo en la cúspide de tu dolor;
Tus lágrimas te afligen,
Aplacando tu calor;
Los momentos alegres desaparecen,
Con cada entonación,
Que me llena de fuerza,
Otorgándome excitación,
Al contemplar la tristeza,
Que atesora tu corazón;
Pero en lo más profundo de mí ser,
Percibo la razón,
Que me impide imponerte el padecer.