Amante de almas solitarias,
confidente de
verdaderos dementes;
en las condiciones
más precarias,
has iluminado
nuestras mentes.
Cuando te apoderas
del firmamento,
mi alma sufre
encarcelada;
busca atravesar el
pensamiento,
para estar
contigo en cada velada.
Danzando junto toda
la jornada,
hasta que el alba
regrese,
y mi alma vuelva a
ser acorralada,
en un cuerpo que ya
perece.