domingo, 28 de agosto de 2011

MI REBELIÓN


REBELDÍA I

 

EL PROBLEMA





Acaso hay algún problema,
en el querer vivir como las bestias salvajes,
imponiendo mi dominio sin dilema,
glorificándome, satisfaciendo todos mis placeres.

Imponiendo mi fuerza y habilidad,
ante la inhóspita tarea de la supervivencia,
apreciando mí facultad,
creciendo con cada vivencia.

Se reducirían las preocupaciones,
enseñoreándome del bosque inhóspito.
Nada de trabajar por comisiones.
Buscar soluciones no sería mi propósito.

Nada de conceptos ni de dogmas,
solo se impone la ley del más fuerte.
Allí el débil muere al no poder refugiarse en los demás,
el vivir se muestra como un arte.

En el que solo el más sobresaliente,
cada día es premiado;
ganando una fuerza efervescente,
dejando su legado.

Imponer el dominio de mi voluntad,
sobre todas las esferas de la vida,
importándome tan solo mi individualidad,
aprovechándome de la debilidad transgredida.



REBELDÍA II

 

EL RENCOR




El rencor crece en lo más profundo
del corazón, la mente y la conciencia.
Y cuan aguerrido mercenario desenfundo
un terrible aguijón que revela la ausencia,

De la comprensión y del perdón,
faltantes en el alma corrompida
que expone como su único don
la sed de venganza ante la batalla perdida.



REBELDÍA III

 

AÑORADO SER




Escúchame añorado ser,
que te mofas nombrándote a ti mismo como mi enemigo,
quiero que me demuestres que me aras padecer.

Ansío que llegue el día,
en el que te enfrentes con migo;
¡dale inicio a la jornada tardía!

En la que me puedas enfrentar,
y tu carne yo pueda desgarrar;
ahora tu vida conmigo debes disputar.

Permíteme desahogarme de toda mi ira,
que tu cuerpo yo pueda aberrar,
utilizarte para burlarme de aquel que todo mira.

Que mi deleite sea tu agonía,
mientras que abro tus entrañas,
a medida que tu vida se hace mía.

Permíteme confesarme:
así como la telaraña, usada por las arañas,
te enredaste, creyendo que podrías apresarme.

Gracias a tu mente ingenua pude saciarme;
tus viseras alimentaran a los cerdos.
Ya tu cuerpo por completo desarme.

Tu corazón se pudrirá,
en un altar de recuerdos,
donde el desprecio vivirá.




REBELDÍA IV

 

EL PAPA




Ladrón de la caridad,
mendigo asolapado,
destructor de la sociedad.

Tú, quien enmohece las mentes;
torturador del sueño silenciado
esclavista de amorates.

Adulador de eufemismos,
burlándose en su trono,
de hombres miserables en si mismos.




REBELDÍA V

 

 

CRISTIANOS




Enfermos buscando el perdón
atormentados por el miedo,
que conllevan los fracasos de una vida sin pasión.

La calma arrebatada por la culpa, tan fuerte,
les impide el sueño cuerdo;
desean hacer las pases con la muerte.

Han perdido el sentido
la percepción de la realidad,
ya no les importa que su vida se halla ido.

Arrastran multitudes los pastores,
tras un futuro tan incierto en su espiritualidad,
tanto para ellos como para sus seguidores.

Se colocan a si mismos las vendas,
agachan la cabeza y olvidan sus pensamientos,
andan sumisos, hacia el matadero por oscuras celdas.



REBELDÍA VI

 

 

LOS PASTORES







Marionetas de entes diferentes,
corruptores de pensamientos,
atrofiando mentes,
suprimiendo sueños.



Jugando con vidas y esperanzas,
de miles de inútiles sin un propósito adquirido,
quienes no han logrado reunir fuerzas,
para hallar de su patética existencia el sentido.



Y el pastor guía a sus fieles,
cuan rebaño de fértiles vacas mansas;
exprimiéndoles en cada reunión, rasgando sus pieles,
hasta la ultima gota de sus leches cremosas.



Cuando llega el día en que sus ubres se secan,
habiéndole entregado los frutos de su vida;
el simplemente los desecha sin hacer que lo aborrezcan,
a esperar en agonía su trágica muerte adquirida.



Con sus mentes trastornadas,
no pueden ver claramente la realidad,
de un mundo diferente a sus almas amenazadas
ausentes de espiritualidad.



Se creen perfectos,
se hacen llamar los ungidos,
por unos simples pensamientos,
que solo tienen vida en sus cerebros podridos.




REBELDÍA VII

 

 

EN LA OSCURIDAD





El está en la oscuridad
de mi mente, mi espíritu, mi conciencia;
dándole forma a mis actos, mis pensamientos, hasta que alcancen la claridad;
para que dejen de ser desagradables y lleguen ante su presencia.

Ilustrándome, en la oscuridad de la noche,
otorgándome pensamientos a través de la luz de la luna;
en este lapso mi mente no halla algún reproche,
pues no encuentra falla alguna.

Ante este razonamiento perfecto
entregado por el más bello de los ángeles;
que en mi ser halla un único defecto
que no me permite salir del mundo de los mortales.

Por eso viviré oculto entre las sombras,
apropiándome de ese elixir, que buscan los innombrables,
en la pureza de la sangre de las doncellas,
aguardando el momento para alzarme en contra del dogma y su fieles.

Ganare la admiración que merezco,
al ser el único y el más sobresaliente de los temporales.
Por esto mi sacrificio a el ofrezco,
esperando mi pronto retorno el reino de los inmortales.




REBELDÍA VIII

 

 

MI REBELIÓN




No volveré a ser tu esclavo,
no volveré a humillarme ante tu presencia,
no honrare mas tus leyes,
no me interesa lo que en mi alma halles,
no seguiré mas tu demencia,
no llevare tus planes acabo.






En los bosques antiguos
los antepasados de la humanidad
dejaron su legado,
en escritos ambiguos;
silenciados por seres llenos de maldad,
sus ideas quedaron en el pasado.






Hoy retorno a las sombras
en busca de antiguos conocimientos,
liberando mi espíritu y mi mente;
en reuniones repetiré las palabras,
que a tu iglesia en otra época dejaron sin cimientos,
tu pueblo arderá lentamente.






No me conformare con esclavos,
de mentes enmohecidas y espíritus trastornados,
¡haré lo que sea por liberarme!
Dentro de poco podrás encontrarme,
siguiendo los cuerpos aberrados,
atravesados por cientos de afilados clavos.






El ser a quien tanto temes,
me ha ungido, inspirado y guiado;
revelándome asombrosos secretos,
para llegar a ser seres perfectos,
extrayendo el elixir de cada ángel aberrado
o del cuerpo de cada ser al que ames.






Reuniré un ejercito de detractores,
destruiré tu reino,
extraeré de tu cuerpo el elixir que otorga la vida,
y en tierra al ver todos tu caída,
volverá a ser dulce el vino
mezclado con la sangre de tus adoradores.