lunes, 5 de septiembre de 2011

TU COMPAÑIA



Oh la interminable espera,
por hablarte y escucharte,
por tan solo verte; hechicera.

Detienes mi vida,
mientras que transcurre el tiempo exasperante;
¡ah!, ¡mi voluntad perdida!.

Y con el pasar de las horas,
a mi corazón desahuciado
que a gritos te implora. ¿Recurrirás?



Hasta que al fin te siento,
éxtasis supremo alucinado;
la melodía de nuestro juramento.