la juventud perdida;
como la belleza en el monte.
Como la soledad en la noche,
la dulce locura escondida,
en tu delicado broche.
Como el sol diario
y la noche escalofriante;
como el hombre solidario,
traicionado amante.
Como los animales apresados,
a mundos diferentes;
con dinero saldados,
a amos indiferentes.
Como el hombre,
que su vida desperdicia,
por saciar su hambre,
de riqueza y codicia.
Como todos los días encontrarte,
con tu mirada dominante
y tu corazón embriagante;
con tu personalidad hechicera,
que hace de mi alma tu prisionera.
Como la vida cotidiana,
en cada mañana,
intentando dominarnos
y en su manto abrazarnos.