La noche eterna,
Inmarcesible y potente,
Pero siempre pertinente;
Alberga hasta el alma más tierna.Un silogismo,
Que percate en su esplendor,
Razonando por sí mismo,
El oscuro redentor.Una idea,
Un pensamiento,
Que mi ser hondea,
Hasta agotar mí aliento.La noche,
A la que no le hayo algún reproché,
Donde busco la capacidad,
De encontrar la pasividad.Con su frío silencioso,
Arrulla suavemente a mi alma,
Después de ser un ente furioso,
Recuerdo al corazón que ama.Pero en mi eterna soledad,
El brillo de la luna y las estrellas,
Me recuerdan la sobriedad;
Solo puedo verlas a ellas.Titilantes en el firmamento;
Como si fuera una fuerte explosión,
Tan repentina, cual surgimiento;
Mis ideas salen a exposición.Algunas mueren, otras surgen;
Una respuesta a una pregunta olvidada,
Y a las necesidades que me urgen,
De una inquietud dada.En este perfecto retrato,
La paz es revelada,
En mi alma cuan dulce canto
De la prosperidad deseada.
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